En un rincón del Golfo de California, a unos 30 kilómetros de La Paz, se encuentra Las Pacas, una comunidad pesquera donde la vida gira en torno al mar. Ahí habita don Santiago Cañedo Flores, un pescador veterano que, más allá de la faena, se ha convertido en un custodio de su territorio.
Su amor por esta zona lo ha llevado a proponer la creación de un refugio para la investigación científica y académica, con el apoyo de la organización NOS Noroeste Sustentable. La intención es dar espacio a la reproducción de especies marinas y preservar los ecosistemas que han sostenido a su comunidad por generaciones.
Hasta ese lugar viajaron Carmen Alicia Camacho y Teresita Camacho, integrantes de la cooperativa ostrícola Leonor Cuadras Cuadras, la primera conformada solo por mujeres en La Reforma, Sinaloa.

La Reforma y Las Pacas: contextos diferentes, una visión similar
Llegaron acompañadas de la investigadora Johanna Pérez, del London School of Economics (LSE) y el motivo de la visita fue construir puentes entre comunidades pesqueras, conocer el trabajo de don Santiago y compartir sus propias experiencias de cuidado ambiental en la Bahía Santa María, una zona altamente productiva, pero amenazada por la contaminación.
“Estamos en partes diferentes, pero tenemos una visión similar”, expresó Teresita Camacho. “El señor Santiago, de Las Pacas, no quiere que dañen el medio ambiente, quiere ayudar a su comunidad, así como nosotros también a nuestra comunidad y a nuestra bahía”.

Durante el encuentro, Carmen Alicia compartió su admiración por don Santiago, porque a pesar de su edad, sigue luchando porque ama ese pedazo de tierra y de mar que han sido toda su vida.
“Él no quiere que ese paisaje cambie por nada del mundo, que no se haga nada ahí y lo entiendo, porque al dejar que hagan otras cosas, cambia todo y el paisaje no sigue siendo el mismo. Es como un protector”, dijo.
En el encuentro, don Santiago les platicó que recibe grupos de estudiantes y les cuenta su historia del mar, lo que se debe de hacer y no se debe de hacer, y cómo cuidar y proteger el ecosistema.

Aprendizajes de comunidad a comunidad
La investigadora de la LSE, Johanna Pérez, quien ha seguido el trabajo de la cooperativa Leonor Cuadras Cuadras a través de la organización Sociedad en Acción (Sucede), consideró que lo más valioso de este encuentro fue que el aprendizaje se diera de comunidad a comunidad, sin intermediarios y sin discursos.
“NOS Noroeste Sustentable facilitó la llegada a la comunidad, pero esa reunión las mujeres la lideraron y fue muy bonito y muy importante para ellas ver directamente lo que otras comunidades están haciendo”, expuso. “En ese espacio se facilitan aprendizajes de comunidad a comunidad y pueden ser muy provechoso para las cooperativas de hombres, de mujeres o de cualquier nivel”.
Tanto Las Pacas como La Reforma enfrentan retos similares, como la contaminación, los dragados, la sobre pesca, por lo que el encuentro entre las pescadoras y ostricultoras con don Santiago Cañedo generó aprendizajes para ambas partes y creó un vínculo directo entre quienes viven del mar y lo cuidan.

Las integrantes de la cooperativa Leonor Cuadras se llevaron como aprendizajes la forma de hacer pesca de formas no invasivas, con jaulas que les mostró don Santiago; también conocieron el proyecto de perlas concha nácar, cómo conectar su trabajo con investigadores.
Mientras don Santiago sueña con consolidar su refugio marino en Las Pacas, las mujeres de La Reforma impulsan acciones concretas para limpiar y proteger la Bahía Santa María, con la convicción de defender el territorio, cuidar el mar y asegurar un futuro sustentable en la pesca para quienes vienen detrás.
