Desde el barrio pesquero de El Manglito, en La Paz, Baja California Sur, un grupo de hombres y mujeres ha logrado lo que parecía imposible: comenzar a revertir la degradación ambiental del ecosistema costero, recuperar especies como el callo de hacha y controlar especies invasoras, mientras fortalecen los lazos comunitarios.
Ese esfuerzo encabezado por la propia comunidad, con el acompañamiento de NOS Noroeste Sustentable, fue reconocido a nivel nacional como un ejemplo de restauración durante la Cumbre por la Restauración de Ecosistemas de México, evento convocado por Semarnat, el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) y la Alianza Mexicana para la Restauración de Ecosistemas (AMERE).
Hubert Méndez Camacho, secretario del Consejo de la Organización de Pescadores Rescatando la Ensenada, fue invitado a dicho evento, donde participó en el panel Acciones que inspiran a restaurar.
Platicó que en sus mensajes, tanto Alicia Bárcena, titular de Semarnat, como Marina Robles, subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, destacaron los esfuerzos que desde hace una década y media se realizan en la restauración de la Ensenada de La Paz.
“Que hayan puesto de ejemplo el trabajo que estamos haciendo en la comunidad de El Manglito, como OPRE, y con todo el apoyo que hemos recibido por parte de NOS Noroeste Sustentable, a mí y a la comunidad nos llena mucho de energía, de orgullo y de satisfacción, nos ayuda a recargar la batería”, comentó.

Ese, dijo, es un indicador de que el trabajo que desde hace muchos años han venido haciendo está funcionando y que van por muy buen camino.
Un proyecto que florece bajo el mar
Uno de los principales logros que compartió OPRE en la cumbre fue la recuperación del callo de hacha, una especie que llegó a estar amenazada primero por la sobreexplotación y después por la llegada de una especie invasora (tunicado), pero que ahora muestra signos claros de repoblamiento en la Ensenada de La Paz.
“Este año nos dio una sorpresa el callo de hacha que se está recuperando bastante bien, está saliendo un callo muy bonito y los bancos están reproduciendo mucha hacha pequeña. Lo que nosotros debemos implementar es el cuidado de ese callo de hacha”, manifestó.

Durante la cumbre, la titular de Semarnat presentó el Programa Nacional de Restauración Ambiental 2025-2030 (PNRA), que entre sus acciones contempla la restauración productiva de la Bahía de La Paz, dentro de la cual se encuentra la Ensenada de La Paz.
Méndez Camacho comentó que están planteando proyectos para ser tomados en cuenta en esas acciones de restauración productiva, como son la vigilancia, la resiembra de callo de hacha y la limpieza de tunicado.
“Un proyecto es la vigilancia y otro es la resiembra, que todo el callo que se encuentra expuesto a la pesca ilegal, que está prácticamente por la orilla como a 20 centímetros cuando el agua baja, tenemos que sacarlo y resembrar en un punto estratégico para que lo pueda aprovechar el turismo que hacemos dentro de la Ensenada”, indicó.
El otro proyecto, agregó, es seguir al pendiente de mantener controlado el tunicado para atacarlo cuando vean que se quiere repoblarse, para lo cual también se necesita apoyo financiero.
Restauración y alianzas para un futuro sostenible
El trabajo de OPRE no se limita al mar. En la cumbre, Méndez también destacó el interés por fortalecer alianzas con otras comunidades y organizaciones que trabajan en la conservación del manglar y la producción de miel de mangle, una actividad con alto valor ecológico y económico.
“Me encantó mucho las alianzas que hicimos, gente que está trabajando mucho en el manglar y que están cultivando la miel de mangle y otras actividades. Ya tengo el contacto de varias organizaciones para colaborar y darle cada vez más valor a la Ensenada, cuidar esos manglares, cuidar esa miel, porque aquí también hay muchas abejas en el manglar y pudiéramos aprovechar todo eso e ir aprendiendo”, expresó.

El integrante de OPRE subrayó que en la cumbre se destacó que la restauración de los ecosistemas debe empezar en las comunidades y hacerlas sentir empoderadas, porque no hay mejor vigilante ni persona que conozca mejor su área como la propia comunidad.
Esa premisa quedó demostrada en la experiencia de El Manglito que compartió Hubert Méndez durante su participación en la cumbre.
